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CAPITULO I

EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA

"En El árbol de la Ciencia dice Baroja del protagonista, Andrés Hurtado, estas palabras: "La vida en general y, sobre todo, la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indominable". Esta impresión última y decisiva ante el conjunto del universo y de la existencia late, gime, trema sobre la primera página que Baroja escribió lo mismo que sobre la más reciente. De esta emoción, como de una amarga simiente, ha crecido la abundante literatura de este hombre, selva bronca y agria, áspera y convulsa, llena de angustia y desamparo donde habita una especie de Robinson peludo, frenético y humorista que azota sin piedad a los transeúntes.

¿Quién no se ha sorprendido alguna vez tomando el pulso a la vida y no hallándolo? ¿Quién no ha sentido en ocasiones vacío el orbe de justificación?"(1)

El hombre desde que se da cuenta que es un ser distinto del todo que le rodea , que su mano y su pie forman una unidad con su tronco y cabeza y que esa unidad es distinta y separada de otras unidades existentes sean estas, cosas o seres animados parecidos a él , se da cuenta de la existencia de un YO distinto y diferenciado de un TU o mas bien del TODO o la NADA. Entonces se da cuenta que "EXISTE" y que esa existencia no tiene un porqué, no está ordenada, ni tiene un para que. Entonces existe la necesidad imperiosa de ordenar su existencia de simentarla o anclarla bajo una teleología que de "sentido" a este "ser en el mundo".

Cuando el ser humano llega a plantearse las preguntas antes mencionadas es cuando todo el "piso" sobre el cual había cimentado su vida comienza a desmoronarse lentamente, el arte, la religión, la moral, el placer, el consumo, etc. parecen no poder sostenernos y sostenerse a si mismas, se quiebran y quedamos solos y temerosos frente a la NADA y entonces es cuando surge la Angustia

respecto a la propia existencia ; nos damos cuenta que estamos solos y nadie puede por nosotros resolver este "conflicto vital".

La pregunta que sigue es ¿Donde encuentro un "punto de apoyo" válido en el cual fundar mi sentido de existir?.

No existe una respuesta única e igual para todos los seres humanos, porque por definición cada individuo está diferenciado por características que lo hacen único además si consideramos como variable de diferenciación el "mundo " que ese individuo trae a la mano o las "circunstancias" que le rodean descubrimos que la cultura del grupo social a que pertenece, la época en que haya nacido, el lugar geográfico en que desarrolla su vida, los hechos de historia social y personal que le van marcando, etc. y como todo aquello es elaborado o procesado por los mecanismos biológicos y psíquicos de este ser, podemos afirmar que este individuo es único e irrepetible (existen estudios de psicólogos norteamericanos que permiten deducir que aunque la variable biológica este controlada como en el caso de gemelos idénticos o lo que podría ser en el futuro cercano un proceso de clonación, la variable medio ambiental provoca que estos individuos sean distintos y su mundo psíquico sea diferenciado de su par aparentemente idéntico).

Por tanto la respuesta para la pregunta planteada debe y solo puede ser resuelta desde el individuo "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo"(Ortega y Gasset), sin embargo existen "pistas" o señales que nos orientan hacia una respuesta acertiva. Por un lado será necesario analizar la naturaleza de lo que consideraremos como nuestro sentido existencial, nuestro PORQUE O PARA QUE VIVIR .

"JESÚS es verbo y no sustantivo" dice una canción de la música popular queriendo graficar el hecho de que este hombre-dios es eminentemente un acto en ejecución y no algo logrado o estático, "llámesele alma, conciencia, espíritu o como se quiera, eso que somos consiste en un haz de actividades, de las cuales unas se ejecutan y otras

aspiran a ejercerce. Consistimos, pues, en un potencial de actos: vivir es ir dando salida a ese potencial, es ir convirtiéndolo en actuación. Dicho de otra manera: somos un poder ver, un poder gustar y oír, un poder recordar, un poder entristecernos y alegrarnos, llorar o reír, un poder amar y odiar, imaginar, saber, dudar, creer, desear y temer."(2) por tanto la naturaleza de lo que consideraremos como nuestro sentido existencial deberá ser un "algo" que sea una continua realización, un continuo ir haciéndose que llene toda nuestra potencia de ser y de hacer ; que abarque de manera total y absoluta nuestro ser y hacer en el mundo y en la Historia.

Por contraposición podemos afirmar que nuestro sentido de existencia no podría ser entonces una cosa poseída ej.: no podríamos considerar que el sentido de nuestra existencia será el poseer una casa soñada y un auto último modelo, pues el día que logremos poseer todo aquello será el día en que nuestra existencia abra perdido su sentido pues si ya poseemos aquello en cuya obtención habíamos basado nuestro vivir entonces una vez obtenido ya no hay nada más porque vivir pues habremos llegado al final del acto en que nuestras capacidades de hacer estaban empeñadas.

Un segundo aspecto, señal o "pista" que deberemos considerar dentro de la respuesta al sentido de nuestra existencia es respecto del análisis de la esencia del hombre, del verdadero sentido de ser ser humano , este es un extenso tema que ha preocupado a filósofos, antropólogos, sociólogos y en general a todos aquellos que se han dedicado a pensar respecto del ser humano y la sociedad. Quisiera exponer aquí una teoría que pareciera apuntar a uno de las características fundamentales de lo que nos hace humanos y nos diferencia como una raza o linaje distinto de otros seres vivos, esta es la propuesta de Humberto Maturana (biólogo chileno) quien nos dice que el ser humano comienza a ser tal cuando ingresa al mundo del "lenguajear" y el emocionar que es el modo como nosotros cada unidad biológica se interconecta o interactua con otras unidades similares. "Los seres humanos existimos en el lenguaje, que es el espacio de coordinaciones de coordinaciones conductuales consensuales en que nos movemos. El lenguaje fluye en los encuentros, en el contacto visual, sonoro o táctil que ocurre en los sistemas nerviosos. El encuentro gatilla cambios determinados en la corporalidad de cada uno." (3). La conversación será entonces "el entrelazamiento de las coordinaciones de acciones conductuales que constituyen al lenguaje y las emociones"(4). Lo esencial es entonces el carácter de ser social que hace que el ser humano sea lo que es y dentro de ello el amor es la emoción que funda lo social, "hablamos de amor cada vez que tenemos una conducta en la que tratamos al otro como un legítimo otro en convivencia con nosotros"(5) por ende la acción o actividad que constituya nuestro eje central de existencia no podrá estar lejos de esta escénica, es decir, no podría ser contradictorio con nuestro ser en el amor , en el lenguajear con los otros.

... LA FELICIDAD

Si las preguntas respecto del ordenamiento y la orientación vital de nuestro existir nos enfrentan al vacío existencial, nos angustian y nos pueden llevar en un momento dado a un estado depresivo profundo que en algunos casos, en especial en el de los jóvenes, puede provocar sentimientos autodestructivos (suicidio); las respuestas acertivas a estas preguntas nos llevan por el contrario a la plenificación de nuestro ser en potencia, a la máxima expresión de perfección de nuestra individualidad, de nuestra capacidad de hacer, esto sin duda es lo más cercano a lo que llamamos FELICIDAD.

Puesto que el hombre es pleno en la medida en que se va haciendo a si mismo y a su historia, es en este hacerse y hacer el mundo siendo con otros en el lenguajear, que puede plenificar su existencia. La Felicidad entonces estará determinada por el camino de realización del sentido de existencia, por el acto de realización de un proyecto de vida

que se plasma nuestro sentido de existir, constituye la respuesta pragmática a la pregunta de PARA QUE VIVIR, constituye lo que llamamos PROYECTO VITAL o PROYECTO DE VIDA...

 

PROYECTO DE VIDA

El catedrático Viktor Frankl Neurólogo, Psiquiatra y Filósofo Existencialista Cristiano, afirma al plantear su método de la "LOGO TERAPIA", que "la búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una "racionalización secundaria" de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno sólo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido ."(6). Desde éste punto de vista el hombre como ser que vive no solo una dimensión biológica sino también una dimensión espiritual (cuyo significado no tiene que ver con un enfoque teológico o religioso) , necesita, para vivir dentro de parámetros de salud mental considerados como aceptables, resolver adecuadamente su sentido de existencia.

De no ser resueltos de manera adecuada surge lo que el doctor Frankl llama neurosis noógena , esto es la frustración existencial o angustia existencial por la falta de sentido de la propia existencia. Entonces apelamos a lo que antes denominamos como voluntad de sentido para que este hombre enfrente la nada que le angustia y establezca en la plena libertad y responsabilidad de su existencia un sentido vital o un proyecto existencial que se caracteriza por lo siguiente:

a) SU NATURALEZA TRASCENDENTE: esto es que como dijimos antes la existencia es un continuo irse haciendo, por tanto trasciende un estado o una cosa estática, es el ser en continua acción y a la vez en potencia (lo que será); por asociación podemos deducir que nuestro proyecto existencial constituirá un proceso en continua realización a través de toda nuestra existencia y que incluso puede traspasar, trascender , nuestra existencia biológica (Jesús y el Reino de los Cielos, Gandi y la dignidad de los Hindúes, El "Che" Guevara y el proyecto del Hombre Nuevo, etc.).

 

b) SU CARÁCTER DE BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD, esto es, este proyecto vital deberá llenar toda nuestra existencia y potencia de ser , deberá copar todos nuestros espacios psíquicos de tal manera que nos plenifique la existencia, teniendo en consideración que nuestra concepción de felicidad no implica "vivir en el jolgorio", sino alcanzar nuestra plenitud en cuanto seres que se autorealizan en la acción.

c) VIVIR EN EL AMOR... Si consideramos al amor como un fenómeno primario constitutivo de lo social y si lo social es lo propiamente humano , pues en la interacción , en la conversación , en el "lenguajear", en el mundo simbólico, en conjunto con otros seres de nuestra especie es cuando somos realmente seres humanos, entonces nuestro proyecto de existencia no puede sino contener en si la variable o la característica del amor como fundamental en su estructuración básica.

d) SIGNIFICARA CONSTRUCCIÓN DE MUNDO, esto es básico pues nosotros somos los únicos seres capaces de SER-EN-EL MUNDO, "El mundo significa, pues, conciencia de él, lo que quiere decir que, al concebirlo, el hombre lo va creando a medida que vive...Pero el hombre no solamente concibe su mundo, sino que se concibe a si mismo en él, de manera que ambos, el ser y el mundo , se van constantemente haciendo juntos e inseparablemente...De lo que se deriva que solamente el hombre puede tener un mundo (en este sentido) puesto que es el único ser que puede ser consciente de él y concebirlo como tal, así como concebir su propio ser; elegir y realizar su propio proyecto de ser. El hombre tiene, pues, un mundo; el animal vive en un ambiente"(7).

De manera sintética estas cuatro características son las bases o los parámetros bajo los cuales postulamos que se puede formular un proyecto vital que verdaderamente constituya un punto de apoyo válido que plenifique y de sentido a nuestra existencia, pero naturalmente lo que en concreto sea este proyecto es una decisión y respuesta personal a nuestra vida y no puede en modo alguno ser resuelta por otros, ni desde otros.

autor: Pablo Marcelo Mora Luna

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